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David Ramírez Ros, autor de cómics. Ivan Gilbert, persona afectada por COVID-19.

El humor y la ternura para superar la experiencia de la COVID-19

Portada del cómic Conviviendo 19 días
Portada del cómic Conviviendo 19 días

«Marzo 2020. El virus COVID-19 se está expandiendo alarmantemente y el gobierno ha decretado un confinamiento ciudadano. Excepto en ciertos trabajos específicos, el resto de personas deben quedarse encerradas en sus casas».

Con estas palabras empieza la historia en cómic Conviviendo 19 días (Norma Editorial) de cómo una pareja vive el confinamiento duro por la pandemia de coronavirus en España. Uno de los dos, Ivan, personal esencial en un centro sanitario, se contagió del virus trabajando. El otro, David, tuvo que seguir a distancia (la distancia entre su casa y el hospital o la del grosor de la pared de la habitación contigua) las mejoras físicas de su marido durante 50 días.

El cómic nació como una manera personal de sentirse más cerca uno del otro, una ventana a sus miedos, incertidumbres y sentimientos en los que también aflora el humor y en los que muchas personas se han sentido identificadas. Una obra que es testimonio de nuestra más reciente historia.

Con ellos charlamos sobre su experiencia, salud mental y vuelta a la rutina.

Miedo a lo desconocido

David

«En la novela gráfica se ven muchos momentos de miedo. Al inicio de la pandemia, teníamos miedo de contagiarnos saliendo a la calle, tocando cualquier cosa, no teníamos mascarillas… Más adelante, el miedo, que sobrevuela toda la historia como un personaje más, era algo más concreto: ¿se pondrá bien Ivan?».

Ivan

«En mi caso, ir en metro a trabajar era aterrador. Y también volver a casa y pensar que si te has contagiado puedes contagiar a quien quieres. Pero sobre todo tengo grabado un momento. Cuando, la segunda vez que me ingresan, me llevan en ambulancia hasta el hospital. Iba solo con el conductor, sentado de espaldas. En ese trayecto pensé de todo. También, que allí se acababa. Lo vi muy negro. Con el tiempo supe que estuve a punto de entrar en la UCI y que no sabían si saldría».

Cómic

El papel de cuidar y, a la vez, trabajar

Ivan

«Yo sé que no siempre me he portado bien con él, que he sido egoísta y le he hecho pagar mi mal humor. He sentido que no he pensado en él. Él, en cambio, ha hecho un libro que es una declaración de amor. Y es una suerte que la mayoría de gente haya empatizado con su situación, porque eso quiere decir que habéis sido más los que habéis cuidado que los que hemos tenido que ser cuidados».

David

«Yo no he sentido que fueras egoísta o que pagaras tu mal humor conmigo. Pedías cosas lógicas. Y te encontrabas mal, por lo que es normal no estar tan agradable. Igualmente, noté tu cariño, que me ayudó, como también hablar con mi madre muy a menudo por teléfono (la llamaba para saber de ella, porque también estuvo mal, pero sobre todo porque después de hablar con ella siempre me sentía mejor), con la familia, amigos… y los lectores de la tira en las redes sociales, personas que yo no conozco personalmente, que me daban su apoyo y me preguntaban por Ivan. Fue muy bonito.

Por otro lado, ha sido duro tener que trabajar mientras Iván estuvo hospitalizado por el coronavirus, pero es algo que hace tiempo que tuve que asumir. Hace años, mi abuela murió y a los dos días tenía una entrega de una tira de humor. En ese momento no tenía ganas de hacer reír, pero lo tuve que hacer. Desde entonces, una persona es David y, otra, David-dibujante de cómic. Como trabajador autónomo, no podía permitirme un parón… y seguramente mi cuerpo lo sabía, ¡por eso no cogí el virus (o fui asintomático)!»

Secuelas de la COVID-19

Ivan

«Tengo dos tipos de secuelas: físicas y psicológicas. Las físicas ahora mismo solo poca cosa, aún hago algún gallo (como hospitalizado por COVID-19 y con aportación extra de oxígeno por mi función pulmonar alterada, me sobrevino una disfonía, que es que casi no me salía la voz) y me canso más al caminar, pero ya no me falta el aire al hablar, puedo cantar, he podido volver a leer una novela, estudiar… Por otro lado, tengo “prohibido” decir que estoy bien, porque estoy mucho mejor, pero no estoy bien. Tengo agorafobia asociada a una fobia social, es decir, no tengo problema en salir a la calle si hay muy poca gente, pero no he vuelto a ir en metro desde entonces o, cuando fui un día en tranvía, donde había menos gente, me dio un ataque de ansiedad. Esto me limita mucho para volver a mi rutina antes de la pandemia, ya que tengo miedo de volver al trabajo: tendría que coger el transporte público, interactuar con los usuarios…

Además, siento una gran ira. No sé muy bien porqué, pero siento mucha ira, me irrito mucho y confronto quien hace algo que no me gusta. Antes me callaba».

David

«Con cada mejora, yo sentía alivio y me iba relajando, pero sí que, cuando no se podía concentrar en leer o no tenía ni fuerza ni destreza para escribir, me angustiaba un poco. Pensaba “¿Y si no puede volver a leer algo largo nunca más? No podrá volver a trabajar, porque su trabajo tiene mucha parte de leer”. Ahora, por suerte, está mucho mejor en estos aspectos».

Nuevas tecnologías y pandemia

David

«Soy un gran defensor de la tecnología. Siempre lo he sido y, después de lo vivido, más. Tuve la suerte de poder estar con Iván sin estarlo físicamente gracias a la tecnología. También me permitió seguir en contacto con mi familia y amigos. Hubiera sido mucho más duro en otra época, sin teléfonos móviles ni internet. Cuando mi madre estuvo en el hospital, como no tiene móvil, era complicado gestionar que estuviera sola, sin comunicación constante.»

Ivan

«Estuve muchas horas solo y sentir cerca a los tuyos, anima mucho. Igual que, cuando ya estaba mejor, pero tenía que continuar aislado, poder distraerme viendo series me fue muy bien. Durante bastante tiempo no tenía la concentración necesaria para leer y entender lo que leía, así que lo audiovisual me ayudó mucho».

Sentirse acompañado

David

«La verdad es que todos los profesionales se portaron genial: me llamaban cada día para informarme y, además, podía tener comunicación con Ivan en todo momento. El trato siempre fue excelente. La única espinita, y seguramente solo fruto del momento, fue que el protocolo fue tan rígido que no nos permitió hacerle llegar la bolsa con todas las pertenencias que preparamos para que estuviera mejor durante el ingreso. Supongo que habla más la frustración de no poder estar con él que el hecho en sí, pero me dolió un poco. Aun así, esto es lo de menos y no puedo decir nada malo de todas esas personas que le cuidaron y le siguen cuidando tan bien».

Ivan

«Yo no tengo ninguna queja de nada. Todos en el Hospital del Mar de Barcelona, que es donde estuve ingresado, siempre me trataron con mucho cariño. Y al decir todos, no me refiero solo al personal sanitario. El personal de la limpieza, por ejemplo, que tenían que entrar muchas veces a desinfectar, se quedaban a hablar un poco conmigo cada vez simplemente para hacerme compañía. Recordé el nombre de todos. Con el tiempo me lo agradecieron, porque también fueron unos momentos muy duros para todos ellos. Y después de la hospitalización, el trato también ha sido perfecto: el médico que me llamaba cada día para hacer el control, que estaba jubilado, las logopedas, la psicóloga, la psiquiatra, el neurólogo… No tengo ninguna queja. Estoy muy agradecido a todas estas personas y al sistema sanitario que tenemos, que no deja a nadie atrás».

Los sentimientos a través del arte

David

«Hace tres años te hubiera dicho que estaba a favor de usar el arte como terapia, como algo conceptual, teórico, pero ahora que he podido comprobar que me va bien para quitarme de encima lo que siento, aún lo afirmo con más contundencia. Esta publicación es el resultado de una evolución que he ido haciendo en este sentido, ya que yo siempre había sido un dibujante humorístico. Al publicar las viñetas en las redes sociales, me di cuenta que las más populares eran las más personales, por lo que decidí ir abriéndome más».

Ivan

«A mí me ha salvado la música. Cuando me levanto y hasta la hora de comer, pongo música. Toda la tarde y hasta la cena, otra vez música. Y canto. Por eso al principio fue complicado no tener voz para cantar. Y también me ha ayudado en la rehabilitación de las secuelas de la COVID-19, ya que, para ayudarme a tener fuerza en la mano derecha, usé un piano e iba haciendo escalas».

Sentirse reflejado en otros

David e Ivan

«Nos han dicho que los profesionales de la salud están recomendando el cómic para que las personas hospitalizadas entiendan el punto de vista de los familiares, para que los familiares amplíen su visión, para observar todo el proceso psicológico durante la pandemia… No nos esperábamos que tuviera tanto recorrido, ya que al principio empezó como unas viñetas para sentirnos más cerca. Si encima le ha servido y sigue sirviendo a otra gente… bienvenido sea».

 

Imágenes del cómic Conviviendo 19 días cedidas por el autor.

Este contenido no sustituye la labor de los equipos profesionales de la salud. Si piensas que necesitas ayuda, consulta con tu profesional de referencia.
Publicación: 16 de Junio de 2021
Última modificación: 1 de Junio de 2023

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